Precalienta el horno
Calienta el horno a 180 °C (350 °F) mientras preparas los ingredientes.
Lava y pela las patatas, luego córtalas en rodajas finas de unos 3 mm. Puedes usar una mandolina para lograr un grosor uniforme.
Frota el diente de ajo partido por la superficie del molde para darle aroma, luego úntalo con la mantequilla.
Coloca una capa de patatas en el fondo, añade trocitos de jamón, un poco de sal, pimienta y nuez moscada si lo deseas. Repite el proceso por capas hasta acabar con los ingredientes.
En un bol, mezcla la nata con la leche y viértela sobre las patatas para que se impregnen bien.
Si te gusta el gratinado crujiente, añade una capa de queso rallado antes de hornear.
Introduce el molde en el horno durante 50 a 60 minutos, hasta que las patatas estén tiernas y la superficie dorada. Si se dora demasiado rápido, cúbrelo con papel aluminio y retíralo en los últimos 10 minutos para lograr un acabado perfecto.
Cómo servirlo
Este gratín puede servirse como plato principal acompañado de una ensalada verde o como guarnición de carnes, pollo o pescado. Es también ideal para comidas familiares o cenas reconfortantes en días fríos.
Consejos útiles
- Si usas jamón ahumado, reduce la sal para equilibrar sabores.
- Puedes añadir cebolla caramelizada, champiñones o espinacas para variar.
- Sustituye la nata por leche evaporada si prefieres una versión más ligera.
En resumen
El gratín de patatas con jamón es un plato sencillo pero lleno de sabor, cremoso y con ese toque dorado que enamora. Con ingredientes básicos y una preparación fácil, se convertirá en una receta imprescindible en tu mesa.
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