Ami toda la vida me encantaron los niños negros y cuando estaba esperando mi primera hija la estaba esperando negrita así como está x q el papá era negro y cuando lavo dios q pasó ahí me enteré q el no daba hijos negro x q apesar d su color d piel el tenía la sangre española y d echo asta desia el muchacho q salga negro no es mío tres q tuve son blancos y ahora los nietos igual
Ella todavía no sabe leer ni entiende cuánto pueden pesar algunas palabras.
Solo sabe que, cuando sostiene este cartelito, su mamá sonríe distinto… una sonrisa hecha de orgullo, miedo y esperanza.
Yo sé que el mundo de afuera no siempre es amable con su piel, con sus rizos, con cada rasgo hermoso con el que nació. Por eso escribí esta frase tan sencilla: «Un beso enorme para quien no tiene prejuicios.»
Porque quien no tiene prejuicios no dice que es linda “a pesar de ser oscura”.
Quien no tiene prejuicios ve solo a un bebé: sonrisa fácil, mejillas gorditas, ojos llenos de vida.
Hoy es solo una foto tierna. Mañana quiero que sea su realidad: un mundo donde el color no sea muro, sino detalle.
Y si algún día me pregunta qué decía el cartel, quiero responder con calma:
«Hija, era un beso de agradecimiento para todos los que eligieron amar a personas como tú, sin miedo, sin etiquetas, sin prejuicios.»
Que su generación abrace más y juzgue menos.